La madre protectora

Más allá de aquella roca, no debo ir sin mi hermano. Mi hermano José, se convierte en los ojos de mi madre, me lleva de la mano de su amor.
Durante los pocos minutos que mi madre tiene para mí, le gusta peinarme. Acaricia mi pequeña cabecita y la gira para mirarme con ojos sonrientes; y yo comprendo, adivino en su mirada, que hay algo en ella que se diluye en todo lo que hace.
Ella está en todo. Ella es todo. Todo lo que me sostiene. Todo lo que me quiere. Por eso sé que puedo atravesar las aguas del río sin ahogarme.
Por eso sé que la luna nueva está aquí, acogiéndonos en la tienda de mis madres, preparándonos para un nuevo camino. Ella es mi madre.

@teatrodelosciclos S.K.

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