¿Quién comprende mi dolor?

Me duele el alma, y de ese dolor mi cuerpo se esforzó en parir.

Mi corazón hecho pedazos se recompone, con cada hierba que cojo, en las orillas del río que antaño anhelaba.

Así dejé partir a mi hijo. Así, quiero Benia que te vayas.

Que nada me separe de mi anhelado sosiego, que nada me recuerde mi dolor.

Si ahora soy libre, algo sigue preso dentro de mí.

Soy errante, y fugaz fue mi dicha como una estrella, ¿qué habría yo de darte?, ¿un rostro apagado a un corazón tan grande?

@teatrodelosciclos S.K.

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