Primer monólogo de Hildegarda de Bingen. Sabiduría y consejo divino.(Número 9)

El Señor estableció todas las cosas, y como las hizo, yo las hablo.

Mi visión interior es Divina, reflejo de lo que para nosotros es ignoto.

Residiendo en mi clausura, he enseñado a reyes, reinas, papas, emperadores, obispos y sabios.

Yo, tan frágil, entregada por mis padres a la Iglesia, que me dio su bendición.

Hago entendible lo Divino, los asuntos del cielo en la tierra.

Velo descorrido, misterioso, por inspiración de lo Alto, que otorga deberes para superar los límites del mundo.

Nos advierte de lo venidero, para que nos preparemos con lámparas encendidas.

Esperando al Señor de la Luz, que llega a liberarnos de todas las miserias.

Así es.

@teatrodelosciclos S.K.

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