Soy mujer

¿Recuerdas el día que te vino la regla?

¿Cómo te sentiste?

¿Cómo lo viviste?

En las Tiendas Rojas, recuperamos los momentos cumbre de las vidas de las mujeres, para rescatarlos del olvido y llenarlos de luz.

Los gestos en comunidad femenina nos conectan con lo que compartimos con nuestras hermanas, y en esa comunión sentimos que no estamos solas, y la iniciación se llena de alegría, festividad y a la vez, sencillez.

Cuando una mujer sangra por primera vez, se produce un cambio muy fuerte en su vida. Sus niveles de energía pasan de mantenerse en el entusiasmo de la infancia, a cambiar según los períodos a lo largo del mes. Es importante ayudar a las niñas-mujeres a acoger estos cambios, que llegan de la mano de un fuerte despertar de la sexualidad, que empiezan a experimentar, y de una necesidad muy grande de descanso y recogimiento en sus primeros sangrados.

En este sentido, ellas se convierten en nuestras maestras, porque no están tan condicionadas como nosotras por la sociedad, que nos obliga a mantener el ritmo de nuestras vidas a pesar de nuestros ciclos. La niña que empieza a sangrar, quiere quedarse en la cama, cubrir más su cuerpo o no hacer deporte esos días, y si es así, está en su derecho. El agua fría tampoco le beneficia esos días, y podemos ayudarla a comprender que debe cuidarse a sí misma, y no depender tanto de las opiniones del grupo de amigos que va a la piscina el fin de semana, y quiere que les acompañe.

Las mujeres hace muchos años se reunían cada luna nueva para sangrar juntas. La menarquía era su entrada en ese clan femenino, y también la apertura al matrimonio.

En el libro La Tienda Roja hay dos momentos fundamentales que vamos a rescatar para inspirar nuestro trabajo con este momento cumbre que es la llegada de la menstruación: Raquel está deseando comenzar a sangrar para poder casarse con Jacob (Capítulo 1 de la primera parte: Historia de mis madres) y la ceremonia de menarquía de Diná, la protagonista (principio del Capítulo 6 de Mi Historia, pero se comprende mejor desde el final del Capítulo 5).

Los monólogos de la menarquía son:

Quiero ser mujer.

El poder de Innana.

Entro en la tienda roja por primera vez.

Mi sangre riega la tierra.

Cada luna nueva.

Los publicaré a lo largo de este mes, pero está la novela para inspirarse.

Nuestra percepción de lo que significa ser mujeres en las que se ha activado la fecundidad de la tierra y que pueden ser madres, ha cambiado mucho, desde luego, ¿qué queremos cambiar en esta iniciación para nuestras hijas?

Esta es la reflexión que os invito a hacer esta primavera, que está llegando fresquita para recordarnos que antes de actuar, necesitamos compromiso y reflexión.

Es importante que las mujeres recuperemos nuestro poder sobre este momento: la luna, que es sólo nuestro, más allá de las compresas de la tele teñidas de azul, y de las religiones que lo ignoran o lo limitan. Mi experiencia es que es importante conectar, y trabajar con todo el ciclo lunar en la compañía sagrada de otras mujeres, para descubrir todo un universo maravilloso, que está al alcance de nuestras manos: Luna Roja, de Miranda Grey, el ciclo de la Diosa que tú eres, de Siri Sundri Kaur…y tantos otros manuales, pueden guiarnos en este viaje en el que no estamos solas.

Bendiciones.

@teatrodelosciclos S.K

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