Cuarto monólogo de Blanca de Castilla. Universidad (número 10)

Yo, Blanca, sola, con mi hijo, contemplo la Catedral de Nuestra Señora, la sede divina de la Reina del Cielo.

La sede de la Iglesia, el lugar de los doctos, el pilar del monasterio que hice fundar.

La mano que firmó el edicto, los ojos que te vieron partir a luchar, sabiendo que jamás te seguirían al campo de batalla, fuera camposanto, o gloria terrenal.

Victoria, frente al hereje, frente al obispo abusador o el noble desquiciado.

No pude hacerte Rey de la isla. Yo, sola, frente a todo, sí te dí un verdadero reino, el que construyo contigo a diario, el que perpetúa la gloria de mi abuela.

Una mujer, sola ante todo, con un niño. Eras sólo un niño, como el de la Virgen que contemplo, la que nos vigila y preside mi salterio. Si Ella todo lo pudo, yo por ella cuanto puedo, reflejo.

@teatrodelosciclos S.K

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