​Quinto monólogo de Blanca de Castilla. Cuando la Reina, reina (número 4)

Recibimos un reino en paz, tuve que despedir a mi amado esposo, y coronarme con mi hijo.

La paz tambaleante mantuve con enlaces de mis hijas, letanías contra el hereje, limosnas bien encontradas, y el amor, como fuego rebosante, cálido y dulce, que llegó hasta el mismo sitio del Rey.

Ese amor, me dio la paz, la que florece porque otros han luchado antes que nosotros, la que vive cuando otros sobrevivieron.

Es la paz que busco en los muros del monasterio. Nueva soledad, nueva compañía. Esta es mi semblanza.

@teatrodelosciclos S.K

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