El poder de la palabra

Si vuelves a leer las cuatro historias de los post anteriores con un lápiz en la mano, descubrirás que hay palabras que te llaman la atención.

En la historia de la soñadora, por ejemplo

“Tengo que…”

Son dos palabras que juntas nos hablan de obligación, de algo que se espera de nosotras.

Estas cuatro mujeres se presentan por lo que tienen, y por lo que hacen (profesión o afición)

¿La prostituta, la tendera, la barquera y la soñadora tienen la misma relación con el deber?

Podemos trabajar ahora con algo más sutil: el sonido de la palabra ¿cómo te suena “tener que”?

Quizás es una palabra que te trae algún recuerdo…escríbelo para tí.

En un nivel más sutil aún podemos fijarnos “puramente” en el sonido y en la armonía que sentimos cuando los sonidos se repiten al recitar un texto.

El poder de la palabra es algo que se descubre escuchando mucho, guardando silencio.

Al recitar un monólogo, debemos de ser conscientes de enfatizar las palabras que queremos resaltar. Podemos hacerlo alzando la voz, o guardando un breve silencio antes de pronunciar la palabra más importante, por ejemplo.

@teatrodelosciclos S.K.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s