Categoría: Monólogos

  • El arquetipo, los números y la creatividad universal 3

    Cuando llevamos un tiempo trabajando nuestro espíritu, comienzan a surgir «contradicciones» porque nuestra mente, que está acostumbrada a comprender y aprender por medio de los contrastes, está explorando un terreno desconocido: el camino hacia la unidad.

    En este camino no caben los términos bueno/malo, verdadero/falso, ser/no ser.

    La neutralidad es una experiencia que debe trabajarse constantemente y que es difícil de definir, porque nos lleva a la universalidad, es decir, al uno contemplando el todo, y esto para la mente encierra una aparente contradicción.

    He decidido llamar a este trabajo teatro de los ciclos por el sentido etimológico de la palabra teatro: lugar para contemplar.

    La palabra ciclo nos habla de un proceso que se repite. Normalmente cuando trabajamos con los fenómenos cíclicos aprendemos una repetición constante y un ciclo numérico (por ejemplo las cuatro fases de la Luna y el ciclo menstrual).

    Con el teatro de los ciclos pretendo dar un paso más deconstruyendo esas fases cíclicas.

    El objetivo es comprender que un solo arquetipo comprende el todo, en un sentido amplio, es decir, una fase no sólo comprende las cuatro fases, sino un universo de arquetipos.

    Sólo podemos trabajar un arquetipo si éste puede remitirnos al todo, que es lo que nos interesa como seres infinitos.

    Si el círculo es la totalidad, me sitúo en el centro para tener una perspectiva del todo y asimilar los cambios desde un lugar central, original (origen del todo).

    Se trata de darle a la mente una perspectiva más amplia y utilizarla como una herramienta de liberación y de trabajo espiritual.

    La mente guía al cuerpo en sus movimientos, integra las palabras que pronunciamos con todos nuestros cuerpos e ilumina nuestra conciencia para llegar a la quietud, al absoluto, a la unidad, al todo que es cada uno de los arquetipos.

    @teatrodelosciclos S.K.

     

  • El arquetipo, los números y la creatividad universal 2

    El maestro Yogui Bhajan decía que en la neutralidad nos vemos reflejados.

    Ese es el motivo por el que los arquetipos nos ayudan a realizar el trabajo interior y a cambiar nuestra vida: su neutralidad permite que todas las personas se vean reflejadas.

    Hemos hablado de los arquetipos en general, pero ahora vamos a centrarnos en los números. Los números son energías universales que manifiestan sobre todo un orden.

    La numerología (la ciencia que estudia los números) trabaja siempre con al menos 9 números.

    En los monólogos del teatro de los ciclos vamos a trabajar con 11 números, siguiendo la numerología tántrica fundamentalmente.

    Los números son buenos arquetipos para trabajar con la universalidad del tiempo. De hecho la numerología sirve para analizar tu carta astral, para estudiar tus ciclos menstruales (para trabajar el ciclo menstrual con números y arquetipos recomiendo el libro El ciclo de la diosa que eres tú, de Siri Sundri Kaur), y también para comprender tu camino espiritual (una propuesta muy interesante en este sentido es Karam Kriya, del maestro Shiv Charan Singh)

    En el teatro de los ciclos utilizamos secuencias numerológicas (no numéricas, porque tienen un sentido completo como secuencias, es decir, no son números unidos sin un sentido) que nos va descubriendo el propio arquetipo con su trayectoria vital.

    Entender estas secuencias en nuestra propia vida es más complejo, pero lo importante, en una primera aproximación, es resonar con todo el arquetipo, y con nosotr@s mismos a través de un solo número de la secuencia.

    Por eso en los talleres cada participante puede leer un solo monólogo correspondiente a un solo número. En cualquier caso, escuchamos todos los monólogos, y toda la secuencia numerológica en orden.

    El orden no es numérico, sino el orden en que los números van resonando en el arquetipo.

    Antes de escribir los monólogos, hago un trabajo para conectar con las energías de los números en el personaje-arquetipo en las fases más significativas de su vida.

    Por supuesto se trata de un trabajo subjetivo que realizo cuando recibo y preparo la inspiración. Esta tarea me ayuda a conocerme mejor y a hacer mi propio trabajo personal y me interesa compartirlo para profundizar en esta tarea, al comprobar cómo otras personas resuenan con los números y con el personaje.

    @teatrodelosciclos S.K.

  • El arquetipo, los números y la creatividad universal 1

    451976767_bbf610edc8_o.png5731191759.pngEn esta entrada y en las dos siguientes vamos a explicar por qué utilizamos arquetipos en el trabajo artístico y espiritual, qué son los números, y cómo expresar las cualidades arquetípicas en la realidad para manifestar diferentes aspectos de un único ser.

    Este tema es muy amplio, y en la actualidad hay muchos maestros y maestras trabajándolo, por lo que agradezco cualquier comentario a las entradas que permita iluminar qué es y para qué sirve el trabajo con arquetipos.

    Comienzo explicando qué es lo que yo he integrado sobre los arquetipos partiendo de diferentes fuentes, y de mi experiencia vital y creativa.

    Nuestra percepción de la realidad y de las experiencias está condicionada por la aparente división de la manifestación del ser, y esta percepción es necesaria para poder comprender las cosas en el mundo en el que vivimos.

    La verdad es que existe un único ser, y que las distintas manifestaciones del mismo son expresiones completas de ese único ser.

    Nuestra percepción más elevada o consciente reconoce siempre dos polaridades en la realidad. Estas dos polaridades en verdad son una única manifestación del ser, pero en la dimensión o ámbito en el que nos encontramos necesitamos hacer un trabajo de integración y asimilación que nos permita reconocer los aspectos y dimensiones del ser, su papel en el ciclo de manifestación, y la existencia de la polaridad como una condición necesaria para la vida.

    La polaridad solamente es maya o apariencia en tanto que existe un único ser, y no dos. Sin embargo, la polaridad es real, perceptible y necesaria para que el ser se ponga en movimiento, para la propia existencia del cosmos.

    La luz no se percibe como luz si no hay oscuridad, y al final de la manifestación plena de la luz surge la oscuridad
    (símbolo del yin y el yang).

    Si imaginamos el cosmos como un gran círculo, debemos situarnos en el centro para poder observar con equidistancia todos los puntos que lo conforman.

    El centro del círculo es una imagen arquetípica, universal, que en la realidad se manifiesta de distintas formas (el centro cambia según nuestra referencia, porque el cosmos es infinito) pero que igualmente está expresando una realidad última total, porque el espacio entre el centro y los puntos del círculo no es verdad, en tanto que el espacio no puede existir en un ser único, y todos los lugares son el centro, porque desde todos ellos podemos observar el círculo completo, todos los puntos a la misma aparente distancia.

    Los mandalas nos permiten observar este misterio cósmico y toda su belleza y armonía.

    El arquetipo es una expresión universal del ser que está en los inicios del ciclo de manifestación.

    Es un referente general que nos recuerda a muchas manifestaciones particulares (a vidas de personas, a momentos concretos del año, o del mes, a partes de nuestro cuerpo, a chakras, etc).

    Los arquetipos nos recuerdan nuestros orígenes, y nos facilitan el camino de vuelta al único ser que es nuestra casa, ayudándonos además a ser conscientes de cómo se manifiesta el ser.

    El arte nos enseña que el trabajo espiritual, o de unión de lo divino y lo terrenal, no puede quedarse en saber que toda la realidad es divina. El trabajo espiritual consiste en conocer y vivir esta realidad última en todas sus manifestaciones.

    Nuestra vida puede estar más lejos del arquetipo que la expresión artística, si se encuentra en un punto de manifestación del ser más distante de la fuente.

    No nos interesa valorar el grado de proximidad a la fuente, porque corremos el riesgo de volver a caer en la ilusión (reconocer la mayor o menor proximidad a la fuente es un conocimiento verdadero, pero también es ilusorio).

    Lo importante es comprender el valor del arte, y del teatro en concreto, como expresión que nos permite mirar en un espejo nuestra vida y nuestra forma de ser desde un lugar inspirado por lo divino. Y lo divino permanece inmutable en una realidad que efectivamente es cíclica, pero no fragmentada ni dividida.

    El teatro nos ayuda a conocernos y a expresarnos desde un lugar verdadero que tiene en cuenta todos los aspectos de la vida.

    #arquetipo #fractal #mandala #unidad #arte

    @teatrodelosciclos S.K.

  • El poder de la palabra

    El poder de la palabra

    Si vuelves a leer las cuatro historias de los post anteriores con un lápiz en la mano, descubrirás que hay palabras que te llaman la atención.

    En la historia de la soñadora, por ejemplo

    «Tengo que…»

    Son dos palabras que juntas nos hablan de obligación, de algo que se espera de nosotras.

    Estas cuatro mujeres se presentan por lo que tienen, y por lo que hacen (profesión o afición)

    ¿La prostituta, la tendera, la barquera y la soñadora tienen la misma relación con el deber?

    Podemos trabajar ahora con algo más sutil: el sonido de la palabra ¿cómo te suena «tener que»?

    Quizás es una palabra que te trae algún recuerdo…escríbelo para tí.

    En un nivel más sutil aún podemos fijarnos «puramente» en el sonido y en la armonía que sentimos cuando los sonidos se repiten al recitar un texto.

    El poder de la palabra es algo que se descubre escuchando mucho, guardando silencio.

    Al recitar un monólogo, debemos de ser conscientes de enfatizar las palabras que queremos resaltar. Podemos hacerlo alzando la voz, o guardando un breve silencio antes de pronunciar la palabra más importante, por ejemplo.

    @teatrodelosciclos S.K.

Icono teatro de los ciclos
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