Dejo la casa prestada, para habitar en otra.
Esta vez, viviré con mi amiga y compañera. Trabajaremos juntas, en un hogar que tampoco es nuestro.
¿Cuándo encontraré al fin un hogar mío?
Mis cabellos son grises, y ya es hora de sentir el verdadero abrazo de la vida, aquella promesa interrumpida.
El beso de la madre tierra hace fértiles los vientres, y renueva la naturaleza una y otra vez. Ella nutre mi esperanza, pese al hijo partido. Sangre y lágrimas vertidas en su vientre, volverán a nacer.
S.K @teatrodelosciclos
