Mes: noviembre 2017

  • Quinto monólogo de Hildegarda de Bingen. Os enseño y decido.(Número 3)

    Si Dios habla por mi boca, yo llevo conmigo mi monasterio donde Dios me lleve.

    Él me dió la potestad, y el dominio de esta Abadía. Yo la guardo, y dispongo que cada monja cumpla su cometido. Cada mujer, estela de un mosaico que sólo Cristo teje.

    Y ese poder, que no mengua, que forma parte de mí y me posee, me llevó a liberar al noble que se arrepintió, enterrándole en mi propio lugar, por su amor a Dios.

    Que Dios me juzgue, y nadie más.

    @teatrodelosciclos S.K.

  • Cuarto monólogo de Hildegarda de Bingen. La armonía Divina en la música y el canto.(Número 7)

    Ilustré mis libros con miniaturas, e inicié mis propias melodías.

    Mi maestra, Jutta, me enseñó el canto gregoriano, pero yo aprendí escuchando la voz de Dios.

    Quise que con mi música mis escritos se animaran, fueran ensalzados,  y las monjas los aprendieran.

    Su canto es el sonido de la creación, perceptible por nuestros sentidos, alabanza de gloria en capilla, ermita, iglesia y catedral.

    Venga el cielo a la tierra si el órgano suena. Caigan sus ángeles cuando cantemos con devoción.

    Se encuentre en este mundo la bendición.

    @teatrodelosciclos S.K.

  • Tercer monólogo de Hildegarda de Bingen. Lo Divino en el mundo físico (número 5)

    ¿Cómo no habríamos de conocer las cosas tal y como Dios las ha creado?

    El espíritu habita en el cuerpo. Sus dones, propiedades, beneficios, modos, etcétera, debemos conocer.

    Dios nos dio la lavanda para calmar el ánimo de nuestra mente.

    La esmeralda bañada por el Sol, presenta muchos remedios, cura de muchos males ¡Qué poder le dio Dios a esta piedra bendita!

    Un nuevo ser humano, un nuevo cuerpo, a través de la mujer, al recibir la semilla del hombre contrayendo sus órganos.

    Y en el nuevo cuerpo residirá el aliento del espíritu.

    @teatrodelosciclos S.K.

  • Segundo monólogo de Hildegarda de Bingen. Una nueva lengua ignota. (Número 1)

    Dios me inspiró su melodía, y yo inicié una nueva lengua, que vibrara al compás de lo ignoto, que expresara la armonía del creador.

    Veintitrés nuevas letras surgieron en mi mente. Un ángel tocando el violín las inspiró.

    Hallara yo el modo de hablar de lo terreno.

    Hallara la forma de inundar las cosas visibles con el bálsamo de Dios.

    Ciudad terrena, reflejo de la Ciudad Celeste.

    La lengua de Dios no puede ser aprendida.

    La lengua de Dios inspira una nueva creación.

    @teatrodelosciclos S.K.

Icono teatro de los ciclos
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