Primer monólogo Juana de Arco: Juana es testigo de la violación de una mujer por un militar borgoñon (número 2)

Ni las llamas ni el humo pueden ocultar el horror.
¿Qué ven mis ojos y qué puedo hacer yo?
Hermanos aliados con nuestros enemigos violan nuestros cuerpos.
Si abusan de tí, abusan de mí.
Virgen, Madre María, protege nuestros cuerpos.
Responde a mis plegarias.
Siento que los Ángeles me protegen, cubriéndome con un manto de honor.

@teatrodelosciclos S.K

Juana de Arco

La doncella de Lorena fue una mujer cuya vida duró tan solo un suspiro, y sin embargo fue suficiente para trazar un ciclo completo.

De hecho su vida nos habla de dos extremos: por un lado destaca el carácter místico de la joven, por otro su acción fue tan práctica y poderosa, que cambió el curso de una larguísima contienda, que Juana había sufrido desde su infancia.

Juana de Arco nos habla de la seguridad, de la fortaleza, y de la decisión basada en la bendición divina.

Su energía arquetípica es impulso, gracia y valor. Es una energía sintonizada con la primavera, con el signo de Aries y con el ímpetu de la adolescencia.

Cuando trabajé con Juana como arquetipo sentí que es tan verdadera, auténtica y segura de sí misma, que resultaba peligrosa para aquellos que querían controlar el poder.

Es una energía que nos puede acompañar cuando emprendemos un proyecto, por ejemplo, pero también sentí que no es duradera, que tiene que dar paso pronto a una energía más sosegada, menos directa, y con una perspectiva más amplia.

La dirección es importante para comenzar, pero al retomar la energía de Juana comprendí también los peligros de su radicalidad y de no pararse a tiempo.

La vida de Juana me inspiró la siguiente secuencia numerológica de arquetipos: 2, 3, 5, 6 y 4

Si no tienes nociones de numerología tántrica, te aconsejo que busques algo de información, o leas algún libro de María Lapuente, que están bien para empezar a conocer los números. También puedes dejarte inspirar por lo que sugieren los monólogos, e ir comprendiendo la riqueza de los números poco a poco.

La secuencia se recita siguiendo los acontecimientos cronológicos de la vida de Juana. He destacado algunos de esos momentos clave de su vida, por la vibración numérica universal que expresan.

El número 2 en esta secuencia nos inspira dualidad: el sentimiento de carencia por la ausencia de paz en su pueblo natal y el dolor por la violencia sexual contra las mujeres en las contiendas.

El número 3 en este caso nos habla de la decisión de Juana de empoderarse y actuar ante esta situación por el mandato divino que ha recibido.

El número 5 nos habla de la expresión de su verdad ante el Delfín, hasta el punto de convertirse en su maestra.

El número 6 nos habla de la valentía frente al miedo al ser apresada por sus enemigos, por la certeza de que todo lo que ha hecho ha sido por mandato divino.

El número 4 nos habla de la compasión ante la muerte, y de cómo afrontar un hecho tan duro con neutralidad, por la confianza en la Divinidad.

Antes de recitar en voz alta ante un grupo de personas los monólogos de Juana, que presento en las siguientes entradas, es conveniente trabajar el cuerpo y la mente para preparar la interpretación. Puedes hacerlo, por ejemplo, a través de meditaciones, cantos, kriyas y danzas que trabajen especialmente el elemento fuego.

#cuerporadiante #primavera #verdadivina #mártires

@teatrodelosciclos S.K.

Ciclo de las mujeres medievales

Cuando estudiaba Historia en la Facultad me apasionó una asignatura que cursé en mi especialidad de historia medieval: la historia de las mujeres.

El objetivo de la asignatura era comprender básicamente cuatro aproximaciones a la historia de las mujeres: el positivismo, el marxismo, el feminismo de la igualdad y el feminismo de la diferencia.

Al menos estas son las corrientes principales. El positivismo se centró más en las biografías para rescatar la historia de las mujeres y darle un lugar. La exposición de datos extraídos de las fuentes permitió a algunas investigadoras como Régine Pérnoud llegar a ciertas conclusiones, como que las mujeres tenían una forma diferente de ejercer el gobierno y su poder. Por otro lado, la historiografía marxista analiza las causas socioeconómicas de la desigualdad; el feminismo de la igualdad utiliza todas las herramientas posibles para cuestionar los factores que llevan a la desigualdad de género, y el feminismo de la diferencia plantea la construcción de un nuevo modelo desde el femenino. De esta última tendencia, mi profesora Cristina Segura destacaba el modelo que reivindicaban las feministas italianas: el ejercicio de la autoridad de las mujeres frente a la detentación del poder de los hombres, como un principio de la diferencia.

En realidad, hay casi tantas corrientes como personas, pero quería introducir el tema desde su origen, dando algunas pinceladas sobre las aproximaciones del mundo académico.

Desde mis tiempos en la Facultad yo intentaba plasmar la unidad y cuestionar las ideologías en mis trabajos y no tomaba partido por ninguna de las corrientes.

En 2015 me matriculé en un Master de Género y comprobé que la investigación seguía siendo ideológica, parcial. Las asignaturas eran una mera atomización de conocimientos y ni siquiera se buscaba integridad en el programa.

Pues bien, decidí iniciar un ciclo de mujeres medievales desde esa conciencia de unidad original que yo tenía, evolucionada, actualizada por todas las aportaciones que han ido llegando a mi vida desde que estudiaba historia de las mujeres.

La perspectiva es muy diferente: es la aproximación arquetípica a partir de lo que conocemos por la mente racional, pero también de lo que no conocemos por los datos históricos, pero que podemos conocer a través de las energías arquetípicas.

Estas energías divinas empecé a experimentarlas cuando descubrí el kundalini yoga y afiancé el camino al hacer la formación en esta disciplina. La maestra que más me ha ayudado a integrar en mi cuerpo y mi conciencia las energías femeninas a través de sus talleres y en una formación de womb yoga que hice en 2016 ha sido Ana Otero.

En 2006 empecé a escribir en un blog, desarrollando mi afición por la escritura como medio de catársis. Escribir me ha ayudado mucho a expresar mi sabiduría latente del modo único en que yo soy, y me ha dado mucha paz porque me ha permitido estar en mi centro sin interferencias.

La expresión oral más neutral la consigo al conectar con la cadena dorada de maestros y maestras de kundalini yoga.

Comento esto porque es importante preparar el espacio para la palabra, para expresarnos desde la neutralidad, según nuestra propia experiencia.

En este ciclo trabajaremos con mujeres excepcionales que encarnan distintos arquetipos: Juana de Arco (la doncella guerrera, el despertar, el tercer chakra), Leonor de Aquitania (la amante que se ama, el aura, la unión), Blanca de Castilla (la esposa y madre), Hipatia de Alejandría (la sabia, el orden, la amante del conocimiento) e Hildegarda de Bingen (la mística).

De todas ellas Hipatia es la única mujer que no vivió durante la Edad Media. He querido incluirla en este ciclo, consciente de que las clasificaciones históricas pueden deconstruirse, por el contraste que nos presenta este personaje al ofrecernos información acerca de los orígenes de la Edad Media.

Destaco que todas ellas tienen en común que las conocemos por sus lugares de origen (la doncella de Lorena, Leonor de Aquitania…)

En la antigüedad las ciudades eran más importantes que en la Edad Media (Hipatia de Alejandría). En la Edad Media el lugar de origen era un dominio personal, que más que una configuración política era una estructura socioeconómica y cultural.

La tierra arraigaba enormemente a las personas en un mundo en el que cualquier viaje era una apuesta incierta.

@teatrodelosciclos S.K.

El arquetipo, los números y la creatividad universal 3

Cuando llevamos un tiempo trabajando nuestro espíritu, comienzan a surgir “contradicciones” porque nuestra mente, que está acostumbrada a comprender y aprender por medio de los contrastes, está explorando un terreno desconocido: el camino hacia la unidad.

En este camino no caben los términos bueno/malo, verdadero/falso, ser/no ser.

La neutralidad es una experiencia que debe trabajarse constantemente y que es difícil de definir, porque nos lleva a la universalidad, es decir, al uno contemplando el todo, y esto para la mente encierra una aparente contradicción.

He decidido llamar a este trabajo teatro de los ciclos por el sentido etimológico de la palabra teatro: lugar para contemplar.

La palabra ciclo nos habla de un proceso que se repite. Normalmente cuando trabajamos con los fenómenos cíclicos aprendemos una repetición constante y un ciclo numérico (por ejemplo las cuatro fases de la Luna y el ciclo menstrual).

Con el teatro de los ciclos pretendo dar un paso más deconstruyendo esas fases cíclicas.

El objetivo es comprender que un solo arquetipo comprende el todo, en un sentido amplio, es decir, una fase no sólo comprende las cuatro fases, sino un universo de arquetipos.

Sólo podemos trabajar un arquetipo si éste puede remitirnos al todo, que es lo que nos interesa como seres infinitos.

Si el círculo es la totalidad, me sitúo en el centro para tener una perspectiva del todo y asimilar los cambios desde un lugar central, original (origen del todo).

Se trata de darle a la mente una perspectiva más amplia y utilizarla como una herramienta de liberación y de trabajo espiritual.

La mente guía al cuerpo en sus movimientos, integra las palabras que pronunciamos con todos nuestros cuerpos e ilumina nuestra conciencia para llegar a la quietud, al absoluto, a la unidad, al todo que es cada uno de los arquetipos.

@teatrodelosciclos S.K.