Categoría: Monólogos

  • Hipatia de Alejandría

    Con este ciclo, estamos creando un rombo, y en el centro de ese rombo tenemos a Hipatia de Alejandría, la única mujer de la serie que no vivió en tiempos medievales. Hipatia nació probablemente en el año 355 D.C, y el origen de la Edad Media suele establecerse en el año 476 D.C, por la caída del Imperio Romano.

    Los tiempos en los que vivió Hipatia ya nos hablan de un período de atomización del poder, de lucha, y de dificultades para mantener el orden, una constante en el Imperio de Oriente, que siempre brilló por su esplendor cultural.

    Hipatia representa a la «hija del padre», la mujer que tiene la figura del padre como modelo, y los valores patriarcales como inspiración. Ella es la encarnación de Atenea, un modelo de sabiduría. Es una maestra que enseñaba a los hombres de toda condición, en los tiempos en los que la filosofía era la madre de todas las ciencias.

     Ciertamente, Hipatia es una mujer excepcional en la historia. A su casa acudían hombres de todas las creencias, y de diversos lugares, para aprender de la gran maestra. Filósofa, matemática, astrónoma, escritora, inventora…, el neoplatonismo unificó sus enseñanzas, y se nutrió de la cultura helenística.

    2009 fue un año importante para la asunción de Hipatia en el imaginario colectivo, por la película Ágora, de Alejandro Amenábar, que dio además la ocasión perfecta para la publicación de varios libros sobre su persona, su vida, y su obra.

    Hipatia es un gran símbolo de la virtud de la Antigüedad, y también una gran excepción.

    Virgen y fallecida trágicamente, como Juana de Arco, representa un final de ese ciclo que viaja desde el impulso hasta la sabiduría. Hipatia se dedica a la enseñanza, ¿y qué es enseñar sino recoger los frutos, ponerlos en orden, entregarlos, y guardar algunos para el siguiente ciclo?

    Por eso los inicios del otoño nos recuerdan su energía y su tesón.

    En el centro del rombo, ella contempla la estructura, la describe, la define. El estudio le lleva a atisbar su final, que veremos con Hildegarda de Bingen.

    Hay una secuencia muy buena de Ágora, de Alejandro Amenábar, en la que Hipatia descubre que la tierra describe una elíptica alrededor del Sol. Una línea diagonal atraviesa un cono, y de esta forma se plasma la red del universo. Ella añoraba la pureza del círculo, la pureza de la virginidad y la armonía social, que se desmonoró ante ella con su trágica muerte.

    Hipatia sobrevive como símbolo, y como ideal de mujer sabia y virtuosa.

    Estos son los cinco monólogos que voy a publicar:

    Más allá de mi padre (número 3). La expansión de su conocimiento, más allá de su padre, el astrónomo Teón.

    Maestra (número 5). Hipatia enseña filosofía, matemáticas, astronomía…en Alejandría, cuando la Biblioteca había desaparecido, pero no su legado. Los líderes de la época acuden a pedirle consejo.

    Del círculo a la elíptica (número 4). La manifestación de los fenómenos le lleva a revisar sus ideas.

    El conflicto (número 2). Las turbas de cristianos fanáticos culpan a Hipatia del conflicto entre Orestes, prefecto imperial, y Cirilo, patriarca, y la asesinan despiadadamente.

    La virgen eterna (número 8). El mito de Hipatia sobrevive a su muerte, se evoca, y se vuelve a interpretar.

    Su secuencia: 3, 5, 4, 2 y 8.

    #sabiduría #sofía #virgen #verdad #certeza

    @teatrodelosciclos S.K.

  • ​Quinto monólogo de Blanca de Castilla. Cuando la Reina, reina (número 4)

    Recibimos un reino en paz, tuve que despedir a mi amado esposo, y coronarme con mi hijo.

    La paz tambaleante mantuve con enlaces de mis hijas, letanías contra el hereje, limosnas bien encontradas, y el amor, como fuego rebosante, cálido y dulce, que llegó hasta el mismo sitio del Rey.

    Ese amor, me dio la paz, la que florece porque otros han luchado antes que nosotros, la que vive cuando otros sobrevivieron.

    Es la paz que busco en los muros del monasterio. Nueva soledad, nueva compañía. Esta es mi semblanza.

    @teatrodelosciclos S.K

  • Cuarto monólogo de Blanca de Castilla. Universidad (número 10)

    Yo, Blanca, sola, con mi hijo, contemplo la Catedral de Nuestra Señora, la sede divina de la Reina del Cielo.

    La sede de la Iglesia, el lugar de los doctos, el pilar del monasterio que hice fundar.

    La mano que firmó el edicto, los ojos que te vieron partir a luchar, sabiendo que jamás te seguirían al campo de batalla, fuera camposanto, o gloria terrenal.

    Victoria, frente al hereje, frente al obispo abusador o el noble desquiciado.

    No pude hacerte Rey de la isla. Yo, sola, frente a todo, sí te dí un verdadero reino, el que construyo contigo a diario, el que perpetúa la gloria de mi abuela.

    Una mujer, sola ante todo, con un niño. Eras sólo un niño, como el de la Virgen que contemplo, la que nos vigila y preside mi salterio. Si Ella todo lo pudo, yo por ella cuanto puedo, reflejo.

    @teatrodelosciclos S.K

  • ​Tercer monólogo de Blanca de Castilla. Coronación (número 3)

    Flor de Lis, llegate a la Corona de la hija de Francia e Inglaterra.

    Reina de Francia, vine a gobernar, a mi amante esposo he de secundar.

    Si es sabio mi consejo, el acecho de los nobles he de amedrentar.

    Mi batalla en mi lecho, la suya en el campo bélico.

    De ambos el gobierno, la cruz bendita, y el poder, al fin, de regir los destinos de la tierra concedida, y de lo que el Cielo quiera prestar.

    Flor de Lis, pósate en la obra de éste, nuestro reino, herencia sagrada, que recibe homenaje de los que prestaron ya.

    @teatrodelosciclos S.K

Icono teatro de los ciclos
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.