Dar a luz

Mientras Shalem duerme, siento que quizás en nueve meses sea madre.
Este niño será príncipe y pastor. ¿Cómo habrán de unirse la Corte de Siquem y la tienda de Jacob?
Si mis madres pudieran venir a verme, y darme consejo. Si mi tío Esaú me hablara de su unión con la cananea, la crueldad de mi abuela con sus nietas, y mediara para que la historia no se vuelva a repetir.
Y si yo muriera, en el parto, o de unas fiebres, ¿qué sería de mi niño en mi tierra?
Reina del Cielo, mantenme viva, ayúdame a dar a luz. Que no se quiebre la paz, ni el candor de nuestro amor.

@teatrodelosciclos S.K.

La matrona

Qué sagrado misterio oficio, que en mis manos se gestan la vida y la muerte, sin que penda de mí.
Un misterio, así es. Ni sé cuántos relojes de arena habré de voltear, ni cuántos paños tendré que lavar antes de que acontezca el último grito, el último empujón de la madre al romperse en mis brazos. En ese momento en el que no sé si mirarla a ella o al niño. En ese instante en el que rápidamente corto el cordón y hago al bebé respirar. En ese momento, alguna fuerza me posee, me ayuda. Y yo rezo al envolver al niño en su toga, limpio la sangre, unjo de aceites a la madre, pruebo su fiebre y doy gracias, y sonrío. El ritmo se para. El mundo cesa de girar. Siempre es un milagro. No puedo vivir algo así de otra manera. El esfuerzo, bien vale la paz.

@teatrodelosciclos S.K.

Escucha Monólogo La Matrona.m4a de Shantjoti Kaur en #SoundCloud

 

Raquel, o el deseo de ser madre

Tanto amor, y no fecunda.
Tantas noches favorita en su lecho, y vuelvo a sangrar.
Tantos vientres he bendecido, y no puedo bendecir el mío. ¿Qué me va a consolar?, ¿El niño que yo entrego a los brazos de otra madre?, ¿la sonrisa de mi esposo cuando ensalza un hijo que no es mío?
Esta angustia puede conmigo, llena mis días de oraciones a la Reina del Cielo, libaciones a las tierras sagradas, y alimentos que calman mi aflicción.
Voy con mis hermanas, me rodean los niños, pero sola estoy. Sola y avergonzada ante mi amado, con el que ni cuando deseo puedo estar.
Soledad que me duele dentro, si en la plenitud del Sol dorado, quiero dar fruto.

@teatrodelosciclos S.K.

Rebeca, la madre que divide

Si yo les parí, yo decido cuál es el primero.
Si las costumbres no me lo permiten, yo conseguiré que mi propio hijo reclame su lugar. Si el oráculo me lo ha revelado, yo sólo obedezco la voluntad de Dios.
No hay lugar para la misericordia. No hay lugar para mirar atrás. Lo he visto en mis sueños, y nada puedo cambiar. Jacob es el primero. Lo dicen los hechos, lo dicen sus ojos, lo dice nuestra ley.
No entrarán cananeos en nuestra estirpe. Pervivirá nuestra tradición, y será en Jacob.

@teatrodelosciclos S.K.

La madre protectora

Más allá de aquella roca, no debo ir sin mi hermano. Mi hermano José, se convierte en los ojos de mi madre, me lleva de la mano de su amor.
Durante los pocos minutos que mi madre tiene para mí, le gusta peinarme. Acaricia mi pequeña cabecita y la gira para mirarme con ojos sonrientes; y yo comprendo, adivino en su mirada, que hay algo en ella que se diluye en todo lo que hace.
Ella está en todo. Ella es todo. Todo lo que me sostiene. Todo lo que me quiere. Por eso sé que puedo atravesar las aguas del río sin ahogarme.
Por eso sé que la luna nueva está aquí, acogiéndonos en la tienda de mis madres, preparándonos para un nuevo camino. Ella es mi madre.

@teatrodelosciclos S.K.

Ciclo de la madre y la matrona

La Tienda Roja es un refugio, un hogar en el que se vivencian los tránsitos de la vida y la muerte de las mujeres, y se pasa el testigo de unas a otras. Es una escuela de aprendizaje de los misterios femeninos. La que ha parido, ayuda a parir; la que ha amamantado, cubre con ugüentos el pezón de su hermana; la que se ha enamorado, acude para saber qué sucederá cuando se una en matrimonio… La tienda es el templo femenino que un día dejó de transmitir y se silenció.
En la novela La Tienda Roja Raquel y Dinah son las parteras de la familia de Jacob. Son madres y matronas. Todas las mujeres de La Tienda Roja son también madres, educadoras que organizan la vida de la tribu, con un papel fundamental en los primeros años de vida de sus sobrinos, hijos y nietos. También son madres que ven a sus hijos seguir su propio camino, y tomar sus propias decisiones; o que deben acatar las decisiones de los hombres, en un mundo patriarcal.
Todos los capítulos, todas las páginas de la novela, nos hablan de la madre.
La madre es una mujer que da fruto y cuida de un ser humano, completo y luminoso. Ella es partícipe de la Divinidad gestante en su cuerpo, mente y espíritu.
Asimismo, en estos días, celebramos que el Sol ha terminado de dorar la cosecha, al haberse mantenido en el culmen de la luz durante más de un mes.

Los monólogos del arquetipo de la madre son:

La madre protectora.
Rebeca, la madre que divide.
Raquel, o el deseo de ser madre.
La matrona.
Dar a luz.

@teatrodelosciclos S.K.